El periodista populista Diego Brancatelli suele tener un discurso duro y reiterativo hasta el hartazgo como cada uno de los miembro de los movimientos populares.

Y es que Diego Brancatelli repite una y otra vez que en Argentina estamos mal por culpa del neoliberalismo que lleva adelante el Presidente Mauricio Macri.

También el periodista populista sostiene que hay que comprar cosas hechas en nuestro país, para así ayudar a las empresas locales que sufren día a día con la apertura indiscriminada de las importantes que hizo el actual Gobierno.

Porque en el discurso de Diego Brancatelli hay dos cosas que son características, la gran defensa de la industria nacional y marcar que vivimos en una crisis desde hace más de tres años y medio, justo el tiempo en que está gobernando Mauricio Macri.

Pero todo este “relato” de Diego Brancatelli se cae en mil pedazos cuando nos enteramos que al hombre que dice todo esto y se auto proclama NAC & POP (Nacional y Popular) lo encuentran en Miami eligiendo perfumes importados. Lujos que no todos pueden darse con un dólar a $60.

En el video que acompaña esta nota se puede ver como una señora lo detecta a Diego Brancatelli en un shopping en Miami y comienza a grabarlo mientras éste elije perfumes importados.

La mujer que grabó el video le dice al periodista populista una serie de cosas relacionadas con la defensa que éste hace de la industria nacional y de lo mal que estamos con Macri, y por otro lado está en Miami comprando productos importados.

“Me parece que sos parecido a Brancatelli” le dice la señora del video. Y el periodista le responde “El mismo”.

La señora le pregunta “¿Que haces en Miami  cuando no es nada NAC & POP, me gustaría saber? Brancatelli responde nerviosamente “Nada”, mientras abre perfumes y los huele.

La mujer dice entonces “¿No lo podés justificar no? Te encanta Yanquilandia, pero después vas y defendés a Cristina. ¿Y acá no podés patotear a nadie como lo harías en Argentina no?”, concluye la señora que le dice a Brancatelli que él tiene de piedra la cara y que ella va a respetar a los hijos del periodista y no los filmará.

Brancatelli dejó los perfumes, y sin soltar la canastita que llevaba en su mano, emprendió camino hacia otra góndola tratando de perder a la mujer que lo había reconocido.

Seguramente no fue uno de los días más felices y tranquilos para Diego Brancatelli que como todo buen populista, tiene un discurso que va hacia un lado, pero su vida la lleva precisamente hacia el contrario.

Populistas eran los de antes, dicen.

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